Hasta hace unos años el presidente de la comunidad de vecinos actuaba prácticamente como administrador de la finca. Se encarga de cobrar los recibos mensuales, de buscar presupuestos si había que hacer alguna reparación, etc.

 

Hoy en día las tareas de gestión de la comunidad se dejan en manos de especialistas como los administradores de fincas. Incluso las comunidades de vecinos más pequeñas prefieren dedicar una parte de su presupuesto a contar con un administrador profesional en lugar de dejar la gestión comunitaria en manos del presidente.

 

Esto implica que las tareas del presidente de una comunidad de vecinos se han limitado mucho. Sin embargo, quien ostenta el cargo todavía tiene una serie de competencias que le son inherentes:

 

Mediar entre vecinos

Los problemas vecinales, sean más o menos graves, son una constante en todas las comunidades. Por eso en muchas ocasiones el presidente tiene que actuar como mediador.

Por ejemplo, si hay un vecino que realiza actividades molestas y no cesa en las mismas después de habérselo solicitado otros vecinos, lo normal es que sea el presidente el siguiente que contacte con él. Advirtiéndole de que está incumpliendo el reglamento de la comunidad y de que su acción puede tener consecuencias.

Hay que destacar que el presidente de la comunidad de vecinos debe actuar como un mediador, nunca implicarse en el problema. Si no es posible solucionar el conflicto dialogando lo mejor es poner el asunto en manos de especialistas, acudiendo a mediación oficial  o a los tribunales.

 

Representar a la comunidad

La labor más importante que tiene el presidente de la comunidad de vecinos es representar en la misma a efectos legales. Actuará como representante a la hora de firmar un contrato para la prestación de obras o servicios, pero también representará a los vecinos en caso de que la comunidad sea parte en un proceso judicial.

 

Convocar la Junta de Propietarios

Aunque la comunidad cuente con un administrador, las decisiones deben ser tomadas por los vecinos y para ello es necesario que se reúnan en Junta. Esta reunión es convocada por el presidente, que se encargará de fijar día, hora y lugar de celebración, así como de comunicarlo a los vecinos.

Deberá haber al menos una Junta al año para aprobar el presupuesto y hacer un repaso del estado de las cuentas, pero el presidente tiene además la potestad de convocar una Junta extraordinaria si lo considera conveniente.

 

Cerrar el acta

De todas las reuniones de la Junta se levanta un acta en la que queda constancia de todo lo acontecido durante la reunión. El presidente cierra el acta con su firma, validando así ese acta y lo que el mismo contiene.

 

Responsabilidad del presidente de una comunidad de vecinos

Como hemos señalado antes, las decisiones de la comunidad se toman por acuerdo de los vecinos. El presidente es en realidad un mero representante con ninguna potestad para tomar decisiones. Pero puede ocurrir que quien ostenta el cargo se extralimite ¿qué ocurre entonces?

En estos casos se aplican las disposiciones del Código Civil en cuanto a la responsabilidad civil. Esto implica que la Junta de Propietarios puede acudir a los tribunales para que el presidente responda legalmente por sus actos.

Normalmente dicha responsabilidad legal consiste en la separación del cargo e incluso una indemnización económica por los daños y perjuicios que se hayan causado.

 

El caso especial de la responsabilidad penal

Lo normal es que los presidentes de comunidad lleven a cabo sus funciones con integridad y de forma legal, pero siempre hay alguien que se puede ver tentado por usar su cargo y su acceso a las cuentas de la comunidad para actuar de forma indebida. En estos casos el presidente puede ser acusado, previa denuncia o querella, de diferentes delitos entre los que se encuentra el de apropiación indebida, el de administración desleal, el de estafa e incluso el de coacciones.

 

Evitar ser presidente de la comunidad de vecinos

Puede parecer que habiendo un administrador la figura del presidente de la comunidad de vecinos es meramente simbólica, pero lo cierto es que no es así. El presidente, el secretario y la Junta son órganos imprescindibles para que la comunidad de vecinos funcione de forma correcta, por eso todos ellos deben existir.

Lidiar con los problemas de una comunidad de vecinos no es muy agradable, por eso es normal que nadie quiera ser presidente. Precisamente por ello no hay forma de evitar se presidente de la comunidad de vecinos. La ley establece que el cargo es obligatorio y debe ostentarse durante un año.

En aquellas comunidades en las que hay vecinos interesados en ser presidente se puede hacer el nombramiento mediante elección de la Junta de Propietarios, aunque lo más común es que el cargo sea rotatorio. De esta forma, cada año le toca a un vecino ser presidente. Lo bueno es que las comunidades actuales suelen ser tan grandes que es posible que se tarde mucho en volver a ser presidente después de haber dejado el cargo.

Si la persona nombrada se niega a aceptar el cargo de presidente, habrá que acudir al juicio de equidad al que hace referencia la Ley de Propiedad Horizontal. Entonces será un juez el encargado de decidir si el nombrado presidente tiene motivos razonables para no asumir el cargo o si por el contrario debe asumir obligatoriamente el cargo.

Es más, si quien tiene que ejercer como presidente no lo hace, la comunidad le puede exigir responsabilidad civil por los daños y perjuicios causados.