Algunos procesos están tan arraigados en la vida cotidiana que pocos se detienen a pensar en qué ocurre más allá de lo que pueden ver sus ojos. Un ejemplo de ello es el retrete.

Después de utilizarlo y de tirar de la cadena, ¿qué ocurre con lo que se lanza a la taza?, ¿a dónde llega?, ¿cómo se trata?

El retrete y los asombrosos efectos de la física

Lo primero que hay que mencionar para explicar todo el procedimiento que se activa tras tirar de la cadena es precisamente cómo funciona un retrete. A pesar de que mucha gente no le da importancia, el hecho de tener uno en casa es prácticamente un lujo si se tiene en consideración que cerca de 900 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a ellos. No en vano, existe un Día Mundial del Retrete (el 19 de noviembre), con el fin de concienciar sobre su importancia.

Se basa en lo que conocemos como “efecto sifón”. La tubería que posee en forma de “S” tiene como objetivo mantener el nivel del agua de forma constante, y también actúa como una especie de cierre hidráulico, para evitar que se desprendan los gases y olores repugnantes de las cañerías.

Esquema del efecto producido por el sifón del water.

 

El flotador también cumple con una función esencial, pues permite que el agua pase al tanque desde la tubería general, y sube para activar el mecanismo de cierre cuando está lleno y evitar que se desborde.

Como explican en el portal Curiosfera, “lo que crea el efecto sifón es la gravedad y no un cambio de presión”.

¿Qué ocurre tras tirar de la cadena?

El viaje de los desechos varía dependiendo de la zona, ya sea rural o urbana. En las zonas rurales, por ejemplo, las cañerías de las casas suelen estar conectadas directamente a las fosas o tanques sépticos.

Dibujo del tratamiento de residuos en el hogar.

 

En las zonas urbanas se entrelazan a un intrincado sistema de alcantarillado, que está instalado varios metros por debajo de las calles por las que se circula. El alcantarillado conduce todo lo que se tira por el retrete a las plantas de tratamiento de las aguas residuales.

La red del alcantarillado se va formando desde las pequeñas cañerías de cada hogar hasta las tuberías más grandes, por las que pasan una mayor cantidad de aguas residuales. En las últimas etapas, éstas pueden llegar a ser tan amplias como para que pase un camión por su interior.

Antes del siglo XX no existían políticas para realizar un saneamiento correcto, por lo que todas las aguas residuales iban directamente a los ríos, arroyos e incluso al océano. Aunque hoy en día se puede decir que todo ha mejorado en este aspecto, es preciso mencionar que, a pesar de toda la tecnología que existe, el 60% de todos los excrementos del mundo ni se recogen ni se tratan.

El tratamiento de las aguas residuales

El tratamiento de las aguas residuales consiste en un proceso que consta de varios pasos o etapas (que pueden variar en algunos aspectos), siendo cada uno de ellos muy importante. Intervienen procesos físicos, químicos y biológicos, cuyo objetivo es eliminar todos los contaminantes del agua.

Esquema del tratamiento de las aguas residuales con todos los pasos del proceso (wikibooks.org).

Tratamiento primario

Cuando llueve, las aguas suelen arrastrar mucha basura a las alcantarillas. El primer paso de todo este sistema de tratamiento de las aguas negras es extraer los residuos sólidos de gran volumen que hay en el agua (zapatos viejos, cajas, animales muertos, ramas), con el fin de evitar que la maquinaria se dañe.

Todo lo que llega directamente de las cañerías fluye por una serie de canales con rejas que impiden el paso de los desechos sólidos, los cuales son conducidos después hasta el vertedero.

A continuación, el agua pasa por una especie de picadora, que tritura cualquier elemento que pueda haberse colado entre las rejillas.

Tratamiento secundario

De allí, el agua llega a lo que se conoce como la “cámara de depuración”. Las aguas se recogen en tanques de sedimentación, para que los residuos queden asentados en el fondo.

Al llegar a este punto, se ha conseguido eliminar aproximadamente un 75% de la materia sólida.

Bacterias al ataque

En el siguiente paso se emplean procedimientos biológicos aeróbicos para desintegrar el material contaminante que aún quede en el agua.

Los microorganismos (bacterias) que se desarrollan tras exponerla al medio aeróbico son capaces de eliminar los residuos biológicos y depurar el líquido.

Final del viaje

En esta fase el agua pasa a las cámaras finales de filtrado, donde se eliminan los últimos residuos que hayan sobrevivido a los anteriores procesos.

Finalmente, se le realiza un tratamiento químico, que puede ser con cloro, a través de rayos ultravioleta o con carbón activado, dependiendo de para qué vaya a ser reutilizada el agua.

Los excrementos se reutilizan

Todas la materia orgánica que se separa del agua en los tanques de sedimentación se lleva a un “espesador” (que las hace más densas) y de allí van a unos contenedores herméticos.

En ellos, las enzimas descomponen toda la materia sólida y las bacterias la fermentan, para que finalmente se convierta en un ácido orgánico simple o en fertilizante.