Ya sabemos que no se debe confundir valor y precio. Pero teniendo en cuenta esta máxima, siempre es bueno tener unos criterios objetivos para acercarse al precio de una vivienda.  Ya sea para vender o para comprar.

Hablamos de aspectos objetivos, luego están los subjetivos (vivir en el barrio de toda la vida, cerca de los padres) y ese ya es otro tema que puede inclinar la balanza.

Si nos basamos en criterios más ecuánimes, los expertos dicen que la localización es la máxima valoración de un piso. A este se unen otros factores que también se deben tener en cuenta y que subirán o bajarán el precio. Te contamos y analizamos algunos de ellos

 

Ubicación

Donde está un inmueble es fundamental. Pero esa ubicación debe ir unida a buenas comunicaciones (transporte) y servicios. La proximidad a colegios o un centro comercial revalorizan la zona.

Pero los barrios sufren transformaciones a lo largo de los años, algunas veces para bien y otras no tanto. De ahí que sea necesario realizar un análisis del área para conocer si, por ejemplo, es una zona ruidosa de noche (motivada por locales de ocio), un elemento que puede bajar el valor. O por sí, por el contrario, se está produciendo un proceso de gentrificación y está ganando atractivo.

 

Inmueble nuevo o de segunda mano: antigüedad

Si se trata de un edificio de segunda mano, los años de construcción cuentan. De ahí la necesidad de un estudio previo. Es muy importante comprobar el estado del inmueble y las necesidades de inversión que conlleve para restarlo del precio. Un edificio rehabilitado evita derramas posteriores y eso también influye a la hora de valorar una vivienda. Y que tenga ascensor es fundamental, al igual que suma disponer de garaje.

Los inmuebles, cuantos más años tengan, menos valen. Pero aquí hay excepciones. En casa rehabilitadas o en barrios igualmente señoriales, la rebaja es mucho menor. Lo mismo ocurre en  las zonas donde no hay nueva promoción. Obviamente una vivienda nueva con garaje, zonas comunes, como piscina, sala gourmet, jardines… vale más.

 

Tamaño y distribución

Y si el exterior es importante, la superficie y distribución es otro de los elementos que se debe tener en cuenta. A priori en viviendas nuevas, los diseños y la distribución suelen estar más adaptados a las necesidades del mercado, pero en segunda mano, todo cambia.

Vale más un piso reformado, bien conservado y con buena distribución. Hay casas con pasillos interminables que no se pueden añadir a las estancias o que no permiten hacer grandes cambios. Son metros que se pagan, pero tienen poca utilidad.

 

Orientación, altura y vistas

Una buena orientación con mucha luz hace que se incremente el importe del piso, entre otras cosas, porque nos ayudará a ahorrar energía. Por otro lado, un piso cuanto más alto, más vale porque tiene más luz y posibilidad vistas, obviamente siempre que tenga ascensor.

Si hablamos de áticos, el valor es mayor por la terraza. Pero en las nuevas promociones, los bajos con un gran jardín tienen una valoración superior que un piso normal.

 

Sostenibilidad y ahorro energético

Cada día existe mayor sensibilidad en este punto. Y en vivienda de nueva construcción es algo que ya está interiorizado.  Puntúa más una vivienda bien construida, con buenos materiales que reduzcan el gasto de energía, aislamiento térmico y acústico y una buena calificación energética.